Huyes.
Huyes porque sientes que la situación se te viene grande.
Huyes porque no cabes en esos zapatos y echas a correr descalza.
Porque por una vez en mucho tiempo tienes algo a lo que aferrarte, y eso te aterra.
Que después de caminar sin rumbo fijo ahora por fin tengas donde pasar cada noche.
Y decides rechazar la afable propuesta y seguir siendo un nómada, un viajante
de esos que venden su alma a cualquier transeúnte y a la noche siguiente ni siquiera se despiden.
Huyes queriendo adelantar el tiempo
haciendo que tus heridas cicatricen en la brevedad de un parpadeo.
Y yo me quedo mientras abatida en el mismo sitio dilatando las horas
con la simulada esperanza de que alguna vez cambies y aprendas a quedarte
y sin embargo tú resplandeces (eso quieres aparentar) mientras yo voy caducándome
mientras yo me torturo dejándole a los meses que me rieguen con tu ausencia.
Destinada al suicidio emocional y a quedarme en un torbellino de quizases:
Quizás se arrepienta, quizás cambie de idea, quizás vuelva.
Huyes por que eres un conformista
alguien que siempre ha recurrido a las vÃas fáciles
que simplemente se conforma con evitar cualquier situación de peligro o esfuerzo.
Eres alguien que desconoce la satisfacción que se siente cuando luchas con todas tus fuerzas
por buscar ser un poco más felices, por exigirse a sà mismo no engañar a los sentimientos
y dejarlos que te guÃen el camino adecuado por una vez en tu vida, quien sabe...
Prefieres esa imagen gélida, impasible, apática
de invulnerable a sentir con la cabeza y con ese músculo que late
a la izquierda del pecho a mil revoluciones por minuto
prefieres pensar que el amor no es para tà o que tú no eres para el amor
sin darle oportunidad alguna y piensas
que el mundo entero es dañino y está siempre en tu contra.
Y es muy triste sentirse tan solo y perdido rodeado de tanta gente,
de gente que huirÃa contigo a cualquier parte del mundo y no lo sabes porque te ausentas.
Gente te harÃa echar raÃces asegurándote un lugar donde jamás sean tristes las noches.
Qué duro,¿no?