Ofelia

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Como le dijo Hamlet a Ofelia: "Dios te ha creado un rostro y tú intentas ponerte otro"

La lucha eterna entre quien somos y quienes fingimos ser
esa guerra constante, nos hace sacar lo peor de nosotros mismos.
Ese lastre que carga encima nuestra , todo ese orgullo que abrazas
que no sirve, pero que nos cura de mostrarnos al mundo vulnerables.
Todo aquello que nos guardamos y nunca dijimos que se vuelve
en contra de nosotros por medio de lamentaciones y arrepentimientos
de no haber dicho ni hecho tantísimas cosas
tratando de parecer indestructibles
emanando la imagen insípida de ser de piedra
donde no hay cabida para que alguien nos vea hacernos añicos
y así nos regodeamos en la mentira más deleitosa, la que nos decimos a nosotros.
Somos como mariposas que se convierten en gusanos,
que se vuelven a encerrar en su capullo
donde no tienen que enfrentarse a las adversidades de la vida.

De repente nos maquillamos una sonrisa y fingimos que no existe la tristeza
nos disfrazamos de personas muy distintas a nosotros
porque nos parece demasiado riesgo exponer nuestro lado más auténtico
exhibir nuestros defectos más innegables
y desnudar nuestra alma por miedo a ser corrompida.

Ponemos cerraduras a nuestros corazones salvajes,
sustituímos sentimientos exclusivos por emociones fingidas
escapamos de aquello que nos merecemos
porque no nos consideramos dignos de merecerlo,
no nos aceptamos, porque no nos mostramos tal cual somos
ni siquiera en la intimidad más absoluta.
Tratamos de conservar esa apariencia dominante
y ese afán de controlar toda situación que se nos presenta
decorarla con esa otra cara nuestra que a veces nos resulta incluso desconocida...acojonante.

Podemos elegir seguir tragando la impotencia y vomitando la rabia
podemos seguir ahogándonos en aquello que jamás diremos y pasar los días bajo falsas caretas
nunca expulsar lo que llevamos dentro, ni siquiera las mariposas de nuestro estómago
O liberarnos de todo lo artificioso, banal y superficial que limita nuestros actos
vencer esta guerra entre las dos facetas de nosotros mismos y aferrarse a una sola
a ese semblante que desprende libertad y se desprende de prejuicios,
ese semblante que no se finge, y gozar del privilegio de ser uno mismo, la mejor versión de nosotros.

Fotógrafo: Bangsanghyeok