Quizás la vida se resume en eso, en abrir y cerrar puertas

20 febrero 0 Comments A+ a-

Decía hoy mi profesora de psicología: ''Estamos más acostumbrados a clausuras que aperturas''.

No se equivocaba.Estamos más acostumbrados a cerrar mentes que a abrirlas.No abrimos horizontes ni mantenemos altas las expectativas.Ahora cerramos el corazón a todo el que pretende entrar en nuestra vida.Nos da miedo , recordamos la última vez que lo abrimos y quedó hecho pedazos, y nos nutrimos del recuerdo de esa experiencia teniéndola presente para pensárselo dos veces antes de zambullirse en una relación suicida. Nos encerramos en el recuerdo.

Lentamente nos vamos acostumbrado a las ausencias, que a veces, pretendemos llenar ,decorar de alguna forma con una persona de pegatina, que no nos aporta nada malo , pero tampoco bueno.Y clausuramos historias constantemente por simple miedo a abrirnos, qué paradoja,¿no?
Como dice el proverbio, el grado de lentitud es directamente proporcional a la intensidad de la memoria, y el grado de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido.Y el olvido
siempre se hace largo,

Pero el olvido, como todo camino, siempre tiene un final o una salida hacia uno nuevo, también existe una salida de emergencia ,y cuando menos lo esperamos ( por eso de que la vida se improvisa) salimos por ella o bien alguien entra en nuestras vidas y nos une los pedazos rotos de nosotros , que hicieron aquellos que estuvieron antes.Otras veces restauramos a alguien, corregimos errores de los que se fueron y no quisieron arreglarlos.

Cuando el recuerdo no es el mismo que fue, cuando ya no escuece, es entonces cuando sabemos que estamos listos y nos dejamos llevar con nuevas historias,nuevos comienzos y nuevas personas que nos recompongan por completo.Vencemos al miedo y abrimos todas las puertas de nosotros con la esperanza de que entre la suerte y alguien con quien compartirla .Nos abrimos a alguien de par en par porque ya hemos estado bastante tiempo encerrados en otras habitaciones.Quizás la vida se resume en eso, en abrir y cerrar puertas,Sin preguntarse que hay al otro lado de ellas.


Y un día, de repente y sin previo aviso , abrimos una nueva puerta, y la rutina de la otra persona se convierte en la nuestra.Y comenzamos a disfrutar.Nos deshojamos entre ambos como margaritas y cerramos la puerta para que nadie nos moleste.